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1973

Gran Inundación de Irapuato

La tormenta tropical Brenda.

En agosto de 1973 la tormenta tropical Brenda entró por el océano Pacífico a la República Mexicana, afectando a gran parte del territorio nacional, el agua que trajo consigo este fenómeno natural provocó que muchas poblaciones quedaran incomunicadas y algunas otras inundadas, dejando a millones de personas sin alimentos y agua potable.

Los daños

Las entidades que resultaron más afectadas por la tormenta tropical Brenda fueron: Coahuila (el río Aguanaval se desbordó e inundó el municipio de Viesca), Nayarit (donde la zona costera quedó totalmente anegada y más de 70,000 personas perdieron sus pertenencias), Jalisco (en el municipio de Cuquío se inundaron todas las zonas de cultivo), Durango, Zacatecas (se desbordó el río Medina, inundando gran parte del territorio), Aguascalientes, Quintana Roo, Yucatán, Campeche y Guanajuato.

En nuestro estado, los municipios que sufrieron las consecuencias de dicho fenómeno natural fueron: Salamanca, Valle de Santiago, Jaral del Progreso, Pueblo Nuevo, Abasolo, Pénjamo, Celaya y, por supuesto, Irapuato.

Los testimonios orales de las personas que vivieron la inundación de 1973 coinciden en una cosa: ese año llovió mucho, no eran tormentas fuertes, era una lluvia ligera pero constante.

10 de agosto de 1973

La tormenta tropical Brenda fue la gota que derramó el vaso. El agua que trajo consigo el citado fenómeno natural cayó en las zonas urbanas y en las serranías del estado de Guanajuato, el vital líquido siguió su cauce natural y terminó en los ríos Silao y Guanajuato, los cuales circundan a la población de Irapuato.

Aquel día, la gran cantidad de agua que traía consigo el río Guanajuato provocó el debilitamiento de algunos bordos de contención, los cuales no resistieron el embate del líquido y terminaron cediendo, el agua se desbordó en la comunidad de La Garrida, afectando casas y terrenos agrícolas.

Seis días después, el 16 de agosto de 1973, las presas Santa Ana del Conde, La Sandía y la Sardina llegaron a su máxima capacidad, ese mismo día se reventaron y el agua se dirigió a las presas La Gavia y La Llave, ambas ubicadas en el municipio de Romita, éstas tampoco resistieron y se desbordaron en la madrugada del 18 de agosto de 1973, toda esa gran cantidad de agua se fue a la presa del Conejo, la cual tampoco resistió y se desbordó. Siguiendo su cauce natural, el líquido siguió hacia Irapuato, inundando toda la ciudad.

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