Memorias
El hombre siempre ha estado consciente de la enorme fragilidad de la memoria.
Quizá por eso y para no olvidar, las pinturas rupestres atraparon el momento único de una cacería, el asombroso poder del fuego o el mágico ritual de una danza
El hombre siempre ha estado consciente de la enorme fragilidad de la memoria.
Quizá por eso y para no olvidar, las pinturas rupestres atraparon el momento único de una cacería, el asombroso poder del fuego o el mágico ritual de una danza
IMÁGENES DE LA INUNDACIÓN
Para los irapuatenses, la gran inundación de 1973 marcó significativamente sus vidas, como quedó documentado en centenares de fotografías que atraparon la dificultad de aquellos días.
La tragedia, como lo saben todos aquí, despertó el espíritu solidario de Irapuato, permitiendo que su voluntad y su resiliencia fueran el motor para ponerse de pie y salir adelante.
Así dan fe los incontables testimonios que recogimos al desarrollar esta muestra fotográfica, a manera de un homenaje sincero a todos aquellos que supieron con valentía afrontar el momento, a los héroes anónimos y a quienes supieron liderar la recuperación de la ciudad.
Me parece un acierto invaluable que haya sido una mujer, Lorena Alfaro, quien haya tomado la decisión de conmemorar con tanto énfasis un suceso tan sensible para las familias de Irapuato.
Desde la humildad de mi trabajo, me sumo con respeto y admiración a este proceso de memoria viva que, al mostrar el paso del tiempo, revela la inconmensurable capacidad humana para imponerse a la adversidad.
Fernando Franco Sevilla
Cuando ocurrió la inundación, él tenía cuatro años. Recuerda que tuvieron que evacuar su casa; su papá le platica que un tío lo levantó sobre sus hombros para esquivar los postes que el agua arrastraba.
En algún momento, su tío le dijo “para que sientas la fuerza de la corriente” y lo bajó, de inmediato sintió cómo el agua trataba de arrastrarlo, por lo que su tío lo volvió a subir a sus hombros.
Su papá y sus tíos eran militares, por lo que los llevaron a la Región Militar, donde no llegó tanta agua.
Como anécdota platica que en la Región fue donde por primera vez probó las salchichas y le gustaron.
Nació el 22 de agosto de 1971. Recuerda que a su papá (quien trabajaba en CFE), lo agarró la inundación cuando venía de trabajar. En casa toda la familia se reunió para proteger los muebles y evitar que se mojaran. Después todos subieron a la azotea para prevenir accidentes con el agua.
Actualmente Jesús es jubilado de la CFE y trabaja en la funeraria que aparece en la fotografía.
Tenía 18 años cuando ocurrió la inundación y trabajaba en la Comercial Mexicana. Escuchó que la inundación sería solo de 20 o 30 centímetros. En su trabajo les avisaron que se fueran a sus casas para tratar de rescatar lo que pudiesen de sus pertenencias, él y su familia se resguardaron en la casa de la familia Alfaro, en la calle Allende. Pasaron la noche en vela porque tenían pendiente de que el agua continuara subiendo. Gracias a Dios solo llegó a los 2.20 metros.
Al día siguiente, vieron en la calle Allende animales flotando y también artículos de línea blanca, como estufas y lavadoras. Desafortunadamente, muchas familias perdieron sus casas.
Originario de Los Ángeles, municipio de Romita, en el estado de Guanajuato. En el 73 se fue a vivir a California, en Estados Unidos, antes de la inundación.
Compartió: “Me vine enterando de la inundación de Irapuato en el 2021, cuando vi los cartelones en el Jardín. Cuando lo vi me di cuenta de lo que había pasado aquí en Irapuato”.